Los niños son la alegría personificada. Algunos creen que se debe a que todavía no se han dado cuenta de la realidad que les espera y no saben los grandes problemas a los que van a tener que hacer frente en el futuro. No en vano, se suele decir que “cuándo somos niños somos más felices”.

Un sentimiento que hay que mantenerlo en los más pequeños

Según vayan creciendo, los niños se irán dando cuenta de las grandes dificultades que les esperan y que muy pronto tendrán que madurar para poder tomar algunas decisiones serias. No obstante, ¿por qué hay que terminar con su alegría? ¿Por qué hay que entristecerlos con la toma de decisiones importantes y borrarles la imagen feliz que tiene del mundo?

No, mantener la alegría de los niños es algo muy importante. Para comenzar, para un padre, no hay nada más satisfactorio que ver a sus hijos siendo felices y vivir alegremente su vida. Eso es lo más importante. Si, de vez en cuando el niño tendrá que madurar, pero, ¿por qué madurar significa tomar decisiones que les vaya eliminar su alegría y entristecerlos?

Los padres deberían fomentar el sentimiento de alegría en sus hijos

Es fácil mantener la alegría en los más pequeños, ya que se les puede enseñar a madurar, pero manteniendo esa felicidad que tanto caracteriza a los más pequeños. Juegos, viendo películas, leyendo libros divertidos… cientos de formas que ayudarán a que la felicidad forme parte de la personalidad de los niños.

¿Qué se consigue con esto? Que crezca un adulto optimista que querrá enfrentarse al mundo porque no verá nada imposible en su camino. Y si se cae una y otra vez, sabrá que tiene que levantarse, porque el esfuerzo acaba siendo recompensado. Por esta razón, hay que proteger la felicidad de los más pequeños tanto como sea posible, para que se conviertan en unos adultos de provecho.

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